Ministerios Elohim

Los Agentes de Dios

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LOS AGENTES DE DIOS

 

INTRODUCCION:

 

El propósito de la vida del hombre es conocer a Dios y darlo conocer, no desperdiciemos las oportunidades de predicar esta verdad, para luego no lamentarnos, ahora más que nunca en el lugar donde estamos y vivimos hay enormes necesidades.

 

Pero nosotros tenemos la Palabra de Vida y el poder de Cristo para marcar la diferencia llevemos la palabra de esperanza, sembremos la paz de Cristo cumplamos con nuestro ministerio como AGENTES DE DIOS (embajadores de Cristo en la tierra).

 

Dios tiene sus agentes de vida en todos lados, Dios los ha colocado a cada uno estratégicamente esperando las oportunidades de dar a conocer al verdadero Dios, decidamos ser los agentes de cambio en nuestra comunidad, colegio, ciudad y país, Dios nos eligió, para eso el Señor tiene sus agentes de vida en todos lados ¿es usted uno de ellos? Entonces actúe.

 

DESARROLLO

 

EL LLAMADO DE DIOS

 

Dios también considera si una persona tiene, o no, lo que se necesita para durar hasta el fin, teniendo en cuenta su potencial y presentes atributos.

 

En la misma forma Dios llama y selecciona hombres para servir en Su ministerio. En Mateo 16:18, Cristo dijo, “Yo edificaré Mi iglesia.” Cristo edificó Su Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles y profetas (Efe. 2:19-21). Esta es la razón por la que los doce discípulos fueron especialmente entrenados; y ellos se convirtieron en los agentes de Dios.

                                                

DIFERENTES RANGOS EN EL MINISTERIO

 

Un agente de Dios es delegado en el pueblo de Dios en posiciones—rangos—de autoridad y responsabilidad como el dice  el Señor: “Y El mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros” (Efe. 4:11).

 

Los agentes de Dios deben ser ministros que  permanezcan cerca de Dios (comunión) también fieles a su Iglesia y en hacer su obra.

 

Los que Él convierte en sus ministros como agentes de Dios tienen los trabajos más exigentes, desafiantes, pero de gran recompensa, que ellos no se puedan imaginar. Los riesgos son grandes. El ministerio no es un lugar para neófitos, ni es algo que se deba tomar ligeramente porque es un llamamiento santo que Dios hace.

 

Los agentes de Dios deben de proteger el rebaño,  y para eso se requiere de un verdadero ministerio y hay que mantener cierta condición espiritual en orden para que pueda apropiadamente enseñar y guiar el pueblo de Dios. Como un proceso  Dios hace una evaluación en sus ministros  requiriendo que estos ministros como agentes de Dios tengan la responsabilidad de mantener un estándar de carácter más elevado.

 

 

A).- LOS AGENTES DE DIOS,

Un agente de Dios es una persona predestinada para convertirse en una ayuda ministerial del Espíritu Santo y es uno:

 

 

v  Que obra o tiene la virtud de obrar

v  Que tiene una acción determinante

v  Encargado de llevar y administrar

v  Embajador, agente diplomático

v  Es uno que tiene una misión permanente, cerca de otro gobierno, representante de estado.

v  Un agente es un intermediario

v  Es alguien que tiene el oficio de gestionar negocios ajenos

v  El que vela por el cumplimiento de la ordenanzas municipales

v  Un agente es un servidor de la sociedad.

 

“Entonces llamo a los doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis,  sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.  MATEO 10:1, 5,6.

 

Observa que en el versículo 1 los doce son llamados discípulos y en el versículo 2 son llamados apóstoles, al enviarlos por delante Jesús les estaba confiriendo o confirmando su poder y autoridad como agentes de Dios. Un agente de Dios es alguien que ha recibido poder en contra de los espíritus inmundos, un agente de Dios es enviado con instrucciones específicas a un determinado grupo de gente, los agentes son mensajeros de Dios, Jesús los envió  a ciudades y áreas donde el mismo en persona llegaría posteriormente.

 

“Después de estas cosas, designo el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de el a toda ciudad y lugar a donde el había de ir”.  LUCAS 10:1

 

Los discípulos de Cristo fueron los representantes oficiales del Señor, quien les confió autoridad para predicar, sanar a los enfermos y echar fuera demonios. Los ministros llamados por Dios son embajadores, un embajador es un representante o el delegado oficial de un país extranjero, ellos hablan por y representan a la nación de la cual proceden, ellos han recibido autoridad oficial para actuar en esta capacidad esto nos dará alguna idea de la tremenda autoridad que se les dio a los doce discípulos quienes fueron enviados por delante como agentes de Dios, ellos fueron los representantes de Cristo. Los doce tuvieron una importante responsabilidad para representarlo adecuadamente, correctamente como sus embajadores.

 

El diccionario define el termino agente como “un comisionista, como un delegado o apoderado o representante o gerente delegado “un delegado es una persona que actúa para otro es una persona con autoridad delegada”. Los doce discípulos son enviados adelante como delegados oficiales de Cristo con la autoridad y poder delegados. Los doce discípulos como un grupo realmente formaron una delegación de agentes, esta delegación tuvo instrucciones específicas  sobre que hacer y que no hacer, ellos tuvieron que seguir estas instrucciones porque no se representaban así mismos, sino a Cristo, un delgado no habla ni se representa así mismo sino a otro.

 

“El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud”. Proverbios 13:17

 

Tal como un agente los siervos de Dios tienen que hablar y representar fielmente al que lo envió; el lleva sanidad y liberación con su mensaje. El no habla su propio mensaje sino que habla el mensaje del que lo envió.

 

“Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de los que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que Yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho” JUAN 12:49-50

 

Un embajador fiel trae salud, sanidad y liberación en su mensaje, el apóstol Pablo personifica esta verdad cuando el establece que su mensaje no vino del hombre, sino por revelación de Jesucristo: “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”  GALATAS 1:11-12.  El tuvo que ser fiel al mensaje de gracia, porque lo recibió directamente de Cristo.

 

B) LOS EMBAJADORES DE CRISTO

 

“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”   2 CORINTIOS 5:20

 

Un embajador es un ministro de alto rango del estado o de la realeza que es mandado a otro estado para representar A su país soberano. Como analogía: nosotros somos linaje de la familia Real de Dios, y Cristo es el Rey quien nos ha mandado a un país extranjero, el mundo cósmico. Al momento de nuestra salvación, cada creyente entra en la familia Real de Dios por medio del bautismo del Espíritu Santo y, al mismo tiempo, llega a ser un representante del Señor Jesucristo sobre la tierra. El puesto de embajadores el producto de estar en unión con Cristo, a resultado del bautismo del Espíritu. Cada creyente en la era de la iglesia es parte de la familia Real de Dios y representa al Rey de reyes y el Señor de señores durante este tiempo sobre la tierra. Por lo tanto, hay dos misiones que el creyente recibe al momento de su salvación: el Sacerdocio Real como parte de la igualdad de privilegio de la elección, y el puesto de embajador como parte de la igualdad de privilegio de la predestinación.

           

Nosotros nos presentamos ante Dios por medio de Jesucristo y representamos a Dios ante el hombre por  su Espíritu Santo. Así que, el puesto de embajador enfatiza que cada creyente esta en jornada completa en el servicio cristiano. La Escritura manda las funciones y los servicios comunes, así no hay ninguna confusión entre lo que demanda nuestro don espiritual y lo que demanda las funciones que son comunes para todos los creyentes por ejemplo: como ser testigo, la oración, y la percepción de la doctrina.

 

I.- EL PERFIL DEL EMBAJADOR

 

  1. Un embajador no se designa así mismo.- Somos designados por Dios al momento que creímos en Jesucristo. Dios también nos da el poder y la habilidad de manejar la obra.
  2.  Las instrucciones del embajador siempre están en forma escrita. Así no hay ninguna duda de lo que debe hacer el. Tenemos las políticas los dispositivos para solucionar problemas, las instrucciones, los principios, las doctrinas, y los conceptos en forma escrita en las  Escrituras.
  3. El embajador no pertenece al país a donde lo mandan. Su ciudadanía y hogar es en el cielo. También somos ciudadanos de una nación perteneciente de Dios. Juan 15:19.
  4. El embajador no vive en el país extranjero para cumplir sus propios intereses. Debemos de vivir sobre la tierra exclusivamente para servir en el interés de nuestro Señor y Salvador. Subordinamos todos nuestros intereses personales a la función de nuestro puesto de embajador que incluye el logro y la función de las habilidades espirituales, al estar lleno del Espíritu Santo recibimos conocimiento  de la doctrina bíblica. Recibimos nuestras habilidades de producción, que incluye nuestro puesto de embajador, al momento de nuestra salvación, pero no son efectivas hasta que desarrollemos las habilidades espirituales.
  5. El embajador no considera ningún insulto dirigido hacia él como algo personal. Esto es la función del embajador  real en su vida moral y espiritual.

 

Los embajadores son tan importantes en el ámbito espiritual como lo son en el ámbito político. Los ciudadanos del reino de los cielos no son como los ciudadanos de este mundo. Hemos sido enviados al mundo para demostrar quien es Jesús y que es él. A través del Espíritu Santo llegamos  a ser sus representantes para reflejar su imagen en cada cosa, desde la manera de cómo hablamos y trabajamos hasta la manera como comemos y nos vestimos. En otras palabras cuando llegamos a ser parte del reino espiritual de Dios, deberíamos ser una demostración viviente del gobierno que representamos. En 2 Cor. 3:18 dice  “Nosotros todos…somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

           

Nosotros, la Iglesia, somos las manos y pies, los ojos y boca y aún los oídos de Jesús en el mundo de hoy. Somos el cuerpo de Cristo (Efesios 1:22; 5:29, 30; Colosenses 1:18) antes de ascender al cielo, Jesús dijo, “como me envió el Padre, así también yo os envío” Juan 20:21.

 

Cada faceta de nuestras vidas debería ser un reflejo de la vida y la persona de Jesús “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras, y glorifiquen que a vuestro Padre que esta en los cielos” Mateo 5:l6.

 

 

C).- LOS AGENTES DE DIOS COMO ADMINISTRADORES

Todos los siervos de Dios están siendo llamados     a ser administradores en distintas áreas de la vida, algunos en su hogar,  y como dice el apóstol Pablo: “Si no gobierna bien su hogar como cuidará de la iglesia”.  (1Timoteo 3:5). Otros en el trabajo, algunos han sido puestos en eminencia en la iglesia, etc. Todos nosotros debemos de administrar fielmente lo que Dios nos ha dado, los ministros, las ayudas ministeriales como diáconos, colaboradores o ministros de alabanza o en diferentes áreas de servicio en la iglesia. Como buen administrador o mayordomo. El Señor le reconoce sus virtudes y por ser fiel en lo poco, será puesto sobre mucho (Mat. 25:23).

Debemos estar concientes que somos servidores de Dios y por lo que hagamos, bien o mal, seremos juzgados por la calidad de nuestro servicio.

El “Administrador es la persona que dirige el personal, cuida de los suministros, tiene a su cargo todas las tareas de la casa; pero por mucho que esto parezca, él no es dueño de nada; él mismo es un administrador que tiene que respetar a su amo (Cristo).  Esto nos enseña que cualquiera que sea el puesto que un ministro tenga en la iglesia, el poder o prestigio que goza, siempre será un siervo de Cristo.  A los corintios ya se les había olvidado esto.  Ojala que a nosotros esto no se nos olvide.

Cuando dice misterios (1Cor. 4:1), se refiere al plan de Dios para su salvación por medio de la fe en Cristo.

Se requiere que el siervo de Dios sea buen administrador; pero la calificación más importante es que “sea hallado fiel” (v. 2).  A veces nosotros, hacemos lo contrario y decimos: “Con tal que pueda tocar guitarra, aunque sea inconverso o carnal, se le debe dar el privilegio de la música”.  Esto es incorrecto.  La persona tiene que ser íntegra en su vida espiritual.

 

CONCLUSIÓN:

 

En el ámbito espiritual Cristo nos da el mayor ejemplo como un enviado a la tierra a cumplir una misión y poder ser un contacto de Dios y como un agente diplomático, colaborador en el reino de Dios.

 

La diplomacia es la capacidad de manejar situaciones delicadas especialmente cuando involucran personas de culturas diferentes, los ministros como agente de Dios deben ser capaces de reconciliar asuntos opuestos sin ofender ni comprometer un principio, los ministros como agentes de Dios deben tener la capacidad para negociar las diferencias de forma que se reconozca los derechos y a la vez se logre una solución armoniosa en  (Josué 22:11, 12,13) vemos que usó una discreción maravillosa cuando dividió la tierra prometida entre las tribus de Israel. Cualquier medida equivocada habría dividido una nación, Josué tenía que ser razonable así como imparcial, Josué tenía la sabiduría que aprendió en la escuela de Dios, su caminar cerca con Dios le enseñó la diplomacia para trazar un curso alejado del derramamiento innecesario de sangre y hacia la reconciliación nacional. Un punto más, la diplomacia es el arte de gobernar o regir a otros sin imponer su autoridad o sin que otros sientan su sujeción.            

 

Ser un agente de Dios aquí en la tierra es caminar y vivir en el Espíritu, es caminar y vivir con Dios, es ser un Espíritu con el Señor.

 

Ser un agente de Dios es dejarse mover por Dios, pensar, hablar y actuar bajo la guianza del Espíritu.

 

Ser un agente de Dios es vivir con valores espirituales, es vivir con propiedades espirituales.

 

Ser un agente de Dios, es vivir con señorío y jerarquía espiritual.

 

En la verdadera iglesia ungida y llena del Espíritu están  los embajadores y agentes de Dios.

 

Gente predestinada para cumplir una función especifica de parte de Dios.

 

 

 

 

 

INVESTIGADO Y ELABORADO POR:

 

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PASTOR: LIC. GILDARDO GOMEZ.

 

 

 

 

 

SUPERVISADO Y AVALADO.

 

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APOSTOL: DR. GUILLERMO A. OLGUIN SAUCEDO.

 

 

 


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