Ministerios Elohim

La Personalidad del Ministro

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LA PERSONALIDAD DEL MINISTRO.

 

Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Romanos 12:3

 

INTRODUCCION:

 

Estamos viviendo en un mundo donde se hacen muchas diferencias, existen muchos menosprecios, hay mucha discriminación humana, la gente blanca menosprecia al negro, la gente rica menosprecia al pobre, el de gente alta menosprecia al de mas baja estatura, la gente fuerte menosprecia al débil, la gente que tiene alguna profesión o carrera menosprecia al que no se preparo, la gente madura menosprecia al  mas joven (inmaduro), la gente que cree que es bonita menosprecia al feo, etc. etc.

 

Y de todo esto nacen los complejos, complejos de inferioridad, y complejos de superioridad. Y esta es una de las cosas muy importantes que vino ha enseñar nuestro Señor Jesucristo. Por eso el Señor enseño el camino, la verdad y la vida. Jn 14:6  Jesús le dijo: Yo soy el camino,  y la verdad,  y la vida;  nadie viene al Padre,  sino por mí.

 

El Señor se mostró y se presento a todo el mundo, tanto a creyentes de El, como a no creyentes, con personalidad, con carácter, con liderazgo, con identidad, con una cultura que el mundo desconocía,  con moralidad, con mentalidad, con naturaleza divina, con enseñanza espiritual, con excelencia en todos los sentidos, y el tuvo que enfrentarse a todas esas cosas negativas, menosprecios, porque el fue menospreciado, burlado, criticado, difamado, ofendido, sin embargo El sabia que tenia que enfrentar todas esas adversidades, para salvar y rescatar a todos aquellos que se iban a disponer a seguir el mismo camino, la misma verdad, y la misma vida.

 

TEMA:

 

Y ese es el gran privilegio que muchos tenemos ahora Filipenses 2:5-8   Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual,  siendo en forma de Dios,  no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cru”.

 

A  los que somos seguidores de Jesús se nos invita a que  tengamos el mismo sentir de El, al Señor no lo humillaron, el fue el que tomo la decisión de humillarse, porque el sabia que la gente no le conocía, no sabían quien era él, siendo Dios tomo forma de siervo, se humillo a si mismo, estando en condición de hombre haciéndose obediente hasta la muerte. Por eso el Señor nos abre el entendimiento y nos revela ese misterio, misterio que no todos lo entienden y otros que lo han entendido no lo obedecen y por eso el Señor nos dice que estamos en el mundo pero que no somos del mundo. (Juan 17:14). Y que somos extranjeros y peregrinos en este mundo (1Pe 2:11). Para que sepamos como debemos de caminar y vivir y estamos seguros de lo que ha de venir a nuestra vida.

 

Y al aprender a vivir, el Señor nos enseña que fuimos trasladados del reino de las tinieblas al reino de la luz, y que el reino de Dios ha llegado a nosotros y que somos parte de ese reino, y que el reino de Dios no es parte de este mundo, sino que esta dentro, en la vida interna de cada uno de los que somos parte de ese proyecto divino de Dios, del cuerpo místico de Cristo.

 

En la segunda epístola del apóstol pablo a los Corintios Cap. 4:7-18, se nos enseña el camino que tenemos que enfrentar, pero también se nos enseña las recompensas y en medio de todas esas aflicciones o padecimientos del tiempo presente, también debemos de saber que no son s y esperanza sin temor alguno.

 

Debemos hacernos tres preguntas y dedicarnos a examinar cual es la realidad de nuestras vidas, sí es que nos consideramos verdaderos hijos de Dios.

 

       I.      ¿Qué somos? ¿Quién soy yo?

    II.      ¿Qué hacemos? ¿Qué hago yo?

 III.      ¿Qué tenemos? ¿Qué tengo yo?

 

  1. Somos lo que pensamos: tenemos una identidad.
  2. Somos hijos de amor: por lo tanto somos instrumentos de amor, y esto nos debe de dar una personalidad muy especial, una identidad muy diferente a todas las personas que existen en este mundo, no somos gente común, es verdad que vivimos en este mundo en condiciones humanas, pero no somos de este mundo.
  3. Somos linaje escogido: una raza diferente, somos extraterrestres, no somos de aquí, tenemos una parte divina en vasos de barro que nos hace ver y entender que somos celestiales, templos de Dios.
  4. Somos real sacerdocio: sacerdotes, medios de intercesión, para hablar y mostrar el reino de Dios, a los que son del reino y no lo saben, o se han extraviado para que entren al reino o vuelvan al reino de Dios.
  5. Somos parte de la nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar: Esto es para presentarnos en una personalidad ministerial muy especial, muy diferente a las demás personalidades, por eso yo creo que los ELOHIMS verdaderos serán restaurados en este tiempo, los dioses, hijos de Dios el Padre, fieles, obedientes y enamorados de El, Salmo 82:6 -7 Yo dije:  Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis”. Con una fe que activa, nos dieron cualidades, virtudes, con un amor entrañable que nos hace ser uno con El en espíritu y en verdad. Y con una esperanza  viva de saber que Él va delante de nosotros, esta en nosotros y nos cubre y nos protege, estando atrás y sobre nosotros, por eso es necesario que entendamos que debemos de cambiar nuestro:
    1. Estilo de vida.
    2. Nuestra mentalidad. (manera de pensar)
    3. Nuestro vocabulario. (manera de hablar)
    4. Nuestra manera de caminar. (andar en el Espíritu)
    5. Nuestra manera de vivir. (vivir en el Espíritu)
    6. Nuestra manera de vestir. (nuestra presentación)
    7. Nuestra personalidad.

 

¿QUE HAGO?

1)      Debemos de cambiar nuestras acciones, nuestros hechos.

2)     Tener más comunión con Dios.

3)     Obedecer a Dios antes que a los hombres.

4)     Hacer su santa voluntad.

5)     Presentar mi cuerpo en sacrificio vivo.

6)     Convertirme en un adorador en espíritu y en verdad.

7)     Aprender a sonreír, a ser amable, y a mejorar mi personalidad delante de todos lo que me rodean.

 

¿QUE TENGO?

1)      Tengo una naturaleza divina.

2)     Tengo el espíritu de Cristo y del Padre.

3)     Tengo santidad, fui apartado para Dios.

4)     Tengo el deseo de superarme, de una manera integra en espíritu, alma y cuerpo.

5)     Tengo una función que cumplir de parte de Dios aquí en la tierra, la vida no es solamente existir, todos tenemos una misión que cumplir, sea buena o sea mala, para nosotros es buena.

6)     Tengo que alimentar mi espíritu, mi alma y mi cuerpo para desarrollar mi superación espiritual, moral y física.

7)     Tengo que demostrar que mi vida esta Dios y que el esta conmigo, por eso tengo la necesidad  de mostrar mi personalidad y mi identidad.

 

CONCLUSION.

Es necesario conocernos para entender y saber cual es nuestra  verdadera personalidad.

 

A los sacerdotes y sumo sacerdotes del Antiguo Pacto se les vestía elegantemente con vestido de honra y hermosura, con túnica blanca, con manto azul, con efod. Etc. Y tenían buena presentación y se personalidad se aumentaba, se presentaban con personalidad ministerial.

 

La personalidad puede definirse como aquellos patrones de pensamientos, sentimientos, conducta profundamente grabados y perdurables, y se refiere a eso que es único en la persona, las características que le distinguen de los demás.

 

La personalidad implica lo que respecta a como va a actuar o reaccionar la persona en circunstancias distintas y como se va a presentar.

 

Por eso todos los que tenemos la gracia de haber recibido un ministerio divino es necesario que nos presentemos con esa dignidad y así como de la abundancia del corazón habla la boca, así también demostremos que de la abundancia de nuestra mentalidad (pensamientos) así es nuestra personalidad.

 

Demostremos nuestra ética ministerial, mejorando nuestra personalidad en una manera integra  en espíritu, alma y cuerpo.

 

Presentémonos lo mejor que podamos, ante Dios y ante los hombres.

 

2Cor. 3:5  “No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos,  sino que nuestra competencia proviene de Dios”

 

1Co 4:1-2 “Así,  pues,  téngannos los hombres por servidores de Cristo,  y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien,  se requiere de los administradores,  que cada uno sea hallado fiel”.

 

 

 

 

S I N C E R A M E N T E.

 

 

GUILLERMO A. OLGUIN SAUCEDO.

APOSTOL.


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