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Las Siete Copas

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LAS SIETE COPAS.

 

Y oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: Id y derramad en la tierra las siete copas del furor de Dios.  Apoc. 16:1.

 

INTRODUCCION:

En reiteradas ocasiones la Biblia hace mención de la palabra “copa” que quiere decir “vaso para beber” y que su hechura puede ser de muy variados materiales, tales, como: la arcilla (2 Samuel 17:28). De metales preciosos, la copa de José era de plata, (Gene. 44:2). De oro, las copas del tabernáculo (Ex. 25:29; 37:16; 1 Reyes 7:50), etc.

 

En sentido figurado la copa designa:

 

Ø  El fin de los malvados. “Sobre los impíos hará llover carbones encendidos; fuego, azufre y viento abrasador será la porción de su copa” Salmo  11:6.  Porque hay un cáliz en la mano del SEÑOR, y el vino fermenta, lleno de mixtura, y de éste El sirve; ciertamente lo sorberán hasta las heces y lo beberán todos los impíos de la tierra. Salmo  75:8.

 

Ø   O el destino favorable de los fieles a Jehová. Salmo  23:5  Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.  

 

Ø  En acción de gracias a Jehová, se alza la copa de salvación. Salmo 116:13  Alzaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre del SEÑOR”.

 

En los profetas es común la expresión la copa, el cáliz de la ira divina Isaías 51:17, Ezequiel 23:31-34. De esta copa hablaremos específicamente en este tema.

 

 

Las ultimas siete plagas también llamadas  los juicios de las siete copas comienzan prácticamente en el Cáp. 16 de Apocalipsis. Y las plagas mencionadas en las siete trompetas,  son universales y terminan con la desaparición de toda maldad (se consuma la ira de Dios), y el fin de todo sistema corrupto.  Apocalipsis 15:1  “Y vi otra señal en el cielo, grande y maravillosa: siete ángeles que tenían siete plagas, las últimas, porque en ellas se ha consumado el furor de Dios”.

 

En el Cap. 15 de Apocalipsis se habla de un mar de cristal localizado delante del trono de Dios. Los que están de pie son victoriosos, han vencido a Satanás y a la bestia maligna. (Apoc. 15:2). En el cántico de Moisés se celebra la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto (Ex. 15). El cántico del cordero celebra la liberación final del pueblo de Dios del poder de Satanás (Apoc. 15:3).

 

Después de esto mire y vi abrirse en el cielo el santuario, la tienda de la alianza. Del santuario salieron los siete ángeles que llevaban las siete calamidades.  Iban vestidos de lino fino limpio y brillante, llevaban cinturones de oro a la altura del pecho. Uno de los cuatro seres vivientes dio a cada uno de estos siete ángeles una copa de oro llena de la ira de Dios, el cual vive por los siglos. Y el santuario se lleno del humo procedente de la grandeza y del poder de Dios, y nadie podía entrar en el hasta que hubiera terminado las siete calamidades que llevaban los siete ángeles.  Apoc. 15:5-8.

 

Las vestiduras de estos ángeles nos recuerdan a las del sumo sacerdote, y significa que estaban libres de toda corrupción, inmoralidad e injusticia. El humo representa la manifestación gloriosa de Dios y su poder. Nadie puede escapar del juicio de Dios. El reinado eterno de la Iglesia y Cristo comienza hasta que todo lo malo sea destruido por su juicio.

   

 

LAS SIETE COPAS.

 

Y oí una gran voz que desde el templo decía a los siete ángeles: Id y derramad en la tierra las siete copas del furor de Dios.

 

  1. El primer ángel fue y derramó su copa en la tierra; y se produjo una llaga repugnante y maligna en los hombres que tenían la marca de la bestia y que adoraban su imagen. La llaga repugnante quiere decir heridas, sufrimientos, cáncer de piel por el calentamiento global.

 

  1. El segundo ángel derramó su copa en el mar, y se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser viviente que había en el mar.  La interpretación de esta copa es LITERAL Y SIMBOLICA. Significa la sangre que habrá de derramarse entre los humanos por tantas muertes.  Y en lo literal el mar se convertirá en sangre.

 

  1. El tercer ángel derramó su copa en los ríos y en las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, el que eres, y el que eras, oh Santo, porque has juzgado estas cosas; pues ellos derramaron sangre de santos y profetas y tú les has dado a beber sangre; o merecen. Y oí al altar, que decía: Sí, oh Señor Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios. Apocalipsis 16:1-7. Habrá sangre en la tierra y en las fuentes y no habrá agua para beber, tendrán que beber sangre. Y nos confirma esta copa lo que dijimos anteriormente (comentario de la segunda copa) que la tierra se llenara de sangre. De tanta sangre que van a beber muchos hombres morirán de sed o ahogados de sangre.

 

Como creyentes en el presente del Dios verdadero y único, tenemos que orar para que se haga la voluntad de El en la tierra como se hace en el cielo. En los pasajes anteriores hay una sucesión de terribles juicios de parte de Dios; y parecen una alusión a diversas plagas de Egipto. Los pecados eran semejantes, y así, los castigos. Las copas tienen cierta referencia al tema de las siete trompetas, que representaban el surgimiento del anticristo; todas las cosas de su tierra, su aire, su mar, sus ríos, sus ciudades, están condenadas a la ruina, todas malditas por la maldad de la gente. No nos debe sorprender que los ángeles, que presencian y ejecutan la venganza divina en los obstinados que odian a Dios, a Cristo, y a la santidad, alaben su justicia y verdad; y aprueben sus espantosos juicios cuando ejecute en los crueles perseguidores las torturas que ellos hicieron sufrir a sus santos y profetas.

 

  1. Apocalipsis 16:8-11. El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y al sol le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres fueron quemados con el intenso calor; y blasfemaron el nombre de Dios que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. (Capa de ozono se rompe por la contaminación, calentamientos de la tierra, los glaciares que se van a deshacer, los volcanes del mar explotaran y harán erupción)

 

  1. El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se quedó en tinieblas, y se mordían la lengua de dolor. Y blasfemaron contra el Dios del cielo por causa de sus dolores y de sus llagas, y no se arrepintieron de sus obras. Vemos un sufrimiento en la gentileza del ser humano, y después Dios mismo mando su ira sobre los espíritus diabólicos y huestes infernales, eso quiere decir que en la primera etapa de la tribulación es la ira  de Cristo sobre los humanos, y la segunda etapa de la tribulación es la ira de Dios sobre Satanás y los moradores de esta etapa, hundiéndolos más en tinieblas. Y su trono son las mismas nieblas, oscuridad, abismos, el infierno mismo.

 

El corazón del hombre es tan perverso que las desgracias mas severas nunca llevaran a nadie al arrepentimiento sin la gracia especial de Dios. El mismo infierno esta lleno de blasfemias; y los ignorantes de la historia humana, de la Biblia y de sus propios corazones no saben que mientras mas sufren los hombres y mas claramente vean la mano de Dios en sus sufrimientos, más furiosamente se enojan a menudo contra El. Que ahora los pecadores busquen el arrepentimiento en Cristo y la gracia del Espíritu o tendrán la angustia y el error  de un corazón sin humillar, impenitente y desesperado; añadiendo así a su culpa y desgracia por toda la eternidad. Las tinieblas se oponen a la sabiduría y al conocimiento y prolonga la confusión y la necedad de los idolatras y seguidores de la bestia. Se oponen al placer del gozo y significan la angustia y la vejación del espíritu.

 

  1. Apoc. 16:12-16 “El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y sus aguas se secaron para que fuera preparado el camino para los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, a tres espíritus inmundos semejantes a ranas; pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales van a los reyes de todo el mundo, a reunirlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.  (He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza.) Y los reunieron en el lugar que en hebreo se llama Armagedón”. Vemos un sufrimiento en la gentileza del ser humano, y después Dios mismo mando juicio sobre los espíritus diabólicos y huestes infernales, eso quiere decir que en la primera etapa de la tribulación es un juicio de Cristo sobre los humanos, y la segunda etapa es el cumplimiento  de esta copa.

 

El rió Eufrates era una frontera protectora natural  en contra de los imperios del este (Babilonia, Asiría, Persia). Si se secaba, nada impedía el ser invadido por el enemigo. Los ejércitos del este simbolizan juicios sin obstáculos.

 

Estos espíritus de demonios que hacen milagros que  proceden de la trinidad impía unen a los gobernantes del mundo para la batalla contra Dios. La imagen de los demonios que salen de la boca de los tres gobernantes impíos significa la propaganda y la incitación verbal con la que convencerán a muchas personas ganándolas para su causa impía.

 

  1. Apocalipsis 16:17-21  “Y el séptimo ángel derramó su copa en el aire; y una gran voz salió del templo, del trono, que decía: Hecho está. Entonces hubo relámpagos, voces y truenos; y hubo un gran terremoto tal como no lo había habido desde que el hombre está sobre la tierra; fue tan grande y poderoso terremoto. La gran ciudad quedó dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron. Y la gran Babilonia fue recordada delante de Dios para darle el cáliz del vino del furor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Y enormes granizos, como de un talento cada uno, cayeron* sobre los hombres; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo, porque su plaga fue sumamente grande”.  La plaga continuo La guerra continuo y esos relámpagos hasta cierto punto detuvieron parte de esa batalla y dio oportunidad que todos tuvieran tiempo para volver a  blasfemar. Es allí donde el Señor desciende a detener la guerra y todo ojo lo vera

 

El séptimo y último ángel echa su copa y se consuma la caída de Babilonia. La iglesia triunfante del cielo lo vio y se regocijo; la iglesia afligida en la tierra lo vio y se volvió triunfante. Dios se acordó de la ciudad grande y malvada; aunque por un tiempo parecía que había olvidado su idolatría y crueldad. Todo lo que era mas seguro fue eliminado por la ruina. Los hombres blasfemaron: los juicios más grandes que puedan recaer a los hombres no producirán el arrepentimiento sin la gracia de Dios. Endurecerse contra Dios por sus juicios justos es señal cierta de destrucción total y segura.

 

Apoc.  17:1-2 “Y uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, vino y habló conmigo, diciendo: Ven; te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas; con ella los reyes de la tierra cometieron actos inmorales, y los moradores de la tierra fueron embriagados con el vino de su inmoralidad”.

 

La destrucción de Babilonia mencionada en el Cap. 16:17-21 se describe ahora con más detalles. La gran ramera (llamada Babilonia) representa al imperio Romano en sus inicios con sus diversos dioses y sus manos manchadas con la sangre de los mártires cristianos. El agua representa el comercio marítimo o una ciudad con un buen suministro de agua. La gran ramera representa seducción del sistema de gobierno al emplear medios inmorales a fin de obtener placer, prosperidad y ventaja. Los lectores originales identifican con facilidad a Babilonia con Roma, pero ella también simboliza cualquier sistema enemigo de Dios Apoc. 17:5.

 

 

CONCLUSION:

 

Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de UN FUEGO QUE HA DE CONSUMIR A LOS ADVERSARIOS. Cualquiera que viola la ley de Moisés muere sin misericordia por el testimonio de dos o tres testigos.  ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: MIA ES LA VENGANZA, YO PAGARE. Y otra vez: EL SEÑOR JUZGARA A SU PUEBLO. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! Hebreos 10:26-31.

 

 

 

 

 

 

 

INVESTIGADO Y ELABORADO POR: LOS CINCO MINISTERIOS DE LA IGLESIA DE CRISTO EN RESTAURACION ELOHIM

 


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